La belleza de los paisajes y lo que significan para los turistas y viajeros constituyen un valor agregado en los destinos, tanto rurales como costaneros. Pero este mosaico formado por campos, caseríos, paredes de barro, pastos, montañas, bosques, ríos, etc., se perderán irremediablemente, si no se hace algo al respecto..
El paisaje rural es un auténtico gancho turístico en varios destinos. Por ejemplo, la belleza de los paisajes (46,8%), la riqueza cultural (30,7%) y la gastronomía local (24,7%) son los tres de los principales motivos de los turistas para visitar las zonas rurales. La situación varía bastante en función de cada localidad o región, pero, en general, en nuestros países no se ha podido mejorar ni agregar valor a este recurso.
Además, el paisaje no solo es apreciado por los viajeros que se dirigen a los destinos rurales agrícolas, sino también por los turistas que frecuentan las localidades en las comunidades pesqueras de las costas caribeñas. Por ejemplo, recientes encuestas de satisfacción llevadas a cabo en la Isla de Margarita reflejan un mayor descontento del visitante debido a la degradación del paisaje en las áreas costaneras.
Según estos estudios, un paisaje rural bien cuidado tiene un "enorme valor agregado" para un destino turístico. Los paisajes bien cuidados ayudan a la generación de recursos económicos por concepto de turismo; los degradados no tienen ningún futuro. El paisaje rural se pierde por diversas razones. La primera, por el impacto de la actividad agraria, sobre todo en aquellos espacios donde la quema y la tala discriminada prevalecen como practicas agrícolas no sostenibles, lo que además implica un serio riesgo de incendios forestales, perdida de biodiversidad y destrucción del ambiente local. La otra razón por la que se pierden paisajes agrícolas y rurales es debida a la expansión de las áreas urbanas y la especulación por apropiación indiscriminada o ilegal de las tierras.
En definitiva, degradar el paisaje representa un suicidio para el sector turístico. Está claro que aquellos espacios que dejen perder su paisaje tienen los días contados como espacios turísticos de calidad. En el futuro habrá que implementar ayudas y subvenciones, vinculadas a la protección del paisaje rural.
De la misma forma, las empresas turísticas que estén pensando en abrir nuevos negocios en el medio rural, buscando un paisaje que seduzca a sus potenciales clientes, lo primero que tienen que tener en cuenta es la cooperación con la población local. No podemos olvidar que el turista quiere “autenticidad”, y no un paisaje rural de “utilería”. De allí que sea muy importante tratar de involucrar a la población local en la conservación y aprovechamiento del paisaje para garantizar su desarrollo sostenible.
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